Gustavo Salazar A
Oyes cómo caen
las gotas de lluvia,
incesantes,
así las mías,
florecen el amor
en el otoño
de la siempre primavera.
No hay viento,
muda el agua escurre
por tu blusa rosa pálido,
la empapa,
de tu pecho asoman miradas
y el canela de tu piel
ofrendas sin demora
reclama
para avivar la ternura,
que nunca muera,
viaja de la mano con mi alma.
Los truenos no espantan,
revientan lejos
pero acercan los pechos,
tan cerca que funden
los cuerpos en vapores,
y el fuego preserva
del amor sus dulces
sabores, deleite
también en tempestades.
domingo, 12 de septiembre de 2010
domingo, 5 de septiembre de 2010
Atrapado
Gustavo Salazar A
Rizado uno de tus cabellos
en tu seno se regodea
y mi desazón provoca,
mi rabia desborda en silencio,
la envidia me mata porque
ocupar ese paraíso ruego,
y yo en el borde
de un precipicio voy ciego;
mi infierno arde,
con el desparpajo de tu mirar
rápido me desarmas,
agua es mi fuego.
La soberbia cumbre
escala sin prisa
el risueño cabello,
sus ojos benevolentes
se posan en mis muecas,
en roca se estrella
su denuedo de cielo,
no obstante me ablanda
su dulce mirar,
y se enrosca,
dichoso dormita
en ese cálido lunar.
Se mofa de mí,
su sonrisa sin malicia
me atrapa,
como telaraña a la mosca
en busca de miel,
sediento sin sed
en la trampa se atasca,
de la araña es la red.
Rizado uno de tus cabellos
en tu seno se regodea
y mi desazón provoca,
mi rabia desborda en silencio,
la envidia me mata porque
ocupar ese paraíso ruego,
y yo en el borde
de un precipicio voy ciego;
mi infierno arde,
con el desparpajo de tu mirar
rápido me desarmas,
agua es mi fuego.
La soberbia cumbre
escala sin prisa
el risueño cabello,
sus ojos benevolentes
se posan en mis muecas,
en roca se estrella
su denuedo de cielo,
no obstante me ablanda
su dulce mirar,
y se enrosca,
dichoso dormita
en ese cálido lunar.
Se mofa de mí,
su sonrisa sin malicia
me atrapa,
como telaraña a la mosca
en busca de miel,
sediento sin sed
en la trampa se atasca,
de la araña es la red.
miércoles, 1 de septiembre de 2010
Todas las horas
Gustavo Salazar A
Generosa la luz
me conceda todas
las horas del día
para andar por el cielo
de truenos
y el furibundo mar,
sin planetas de fronteras,
con el corazón tierno
rebosante de miel
para ofrendar a las iras
el bocado que mitigue
las penas y amargura
del largo día de festín
de odios, de la corona
de zafiros y diamantes,
sin espinos la sangre.
Iré de ropas ligero
con prendas viejas,
limpias y transparentes
al cuerpo untadas;
de agua pura y fresca,
sorbos parcos serán alas
en ese viaje donde clame
el perdón de mis negros días
y mi sol ilumine el sueño
que al despertar
cure sinsabores,
lazos de alegría luzcan
las puertas del alma
y un triunfo de la famélica
libertad sea.
Generosa la luz
me conceda todas
las horas del día
para andar por el cielo
de truenos
y el furibundo mar,
sin planetas de fronteras,
con el corazón tierno
rebosante de miel
para ofrendar a las iras
el bocado que mitigue
las penas y amargura
del largo día de festín
de odios, de la corona
de zafiros y diamantes,
sin espinos la sangre.
Iré de ropas ligero
con prendas viejas,
limpias y transparentes
al cuerpo untadas;
de agua pura y fresca,
sorbos parcos serán alas
en ese viaje donde clame
el perdón de mis negros días
y mi sol ilumine el sueño
que al despertar
cure sinsabores,
lazos de alegría luzcan
las puertas del alma
y un triunfo de la famélica
libertad sea.
sábado, 7 de agosto de 2010
Anhelo
Anhelo
Gustavo Salazar A
Si el beso que veloz
vuela de mi boca
tu pecho conquista
y baña en tus aromas,
una dicha muy grande
mi locura corona.
De claveles y jazmines
las fragancias, mieles
inacabables en esa rosa
de embrujo libaría,
de mis labios en su gloria.
Pero el viento arroja lejos
ese beso que en el suelo
se esparce en flores,
te ve alta y lejos.
Sufre el beso por el calor
que le niegas;
siempre es invierno
en una vida que anhela
tu sonrisa, un abrazo
y el beso de tu mirada tierna,
redención de la agonía.
Despojados de prejuicios,
en el sendero del corazón
tú y yo con el beso ufano
por los siglos
de los siglos de pasión,
sin tregua, sin reclamo.
Gustavo Salazar A
Si el beso que veloz
vuela de mi boca
tu pecho conquista
y baña en tus aromas,
una dicha muy grande
mi locura corona.
De claveles y jazmines
las fragancias, mieles
inacabables en esa rosa
de embrujo libaría,
de mis labios en su gloria.
Pero el viento arroja lejos
ese beso que en el suelo
se esparce en flores,
te ve alta y lejos.
Sufre el beso por el calor
que le niegas;
siempre es invierno
en una vida que anhela
tu sonrisa, un abrazo
y el beso de tu mirada tierna,
redención de la agonía.
Despojados de prejuicios,
en el sendero del corazón
tú y yo con el beso ufano
por los siglos
de los siglos de pasión,
sin tregua, sin reclamo.
domingo, 1 de agosto de 2010
Indiferencia
Indiferencia
Gustavo Salazar A
Acariciar tus muslos,
crepitar de mis manos,
llamas ávidas de calma
cual beso ansioso
que busca abrigo
en tus labios risueños;
dentelladas felinas,
tu cuerpo cruje
al roce de mis yemas,
aferrarme a tus piernas,
como a la vida el náufrago,
bálsamo para mis penas,
aliento de mi hambre,
tu tersa piel morena,
alacena de mis desvelos
Te abrasan mis ojos,
de a poquitos te engullen
en juegos propicios
una tarde de lluvia
de versos y besos,
entre sueños y risas
mi delicia eres;
pero cual latigazo
tu mirada de mármol
me apaga,
tu indiferencia demuele
impúdica mis ansias,
de mi alma a la tuya,
puente de espinos.
Despierto
sin estar dormido,
no duermo para despertar
sin estar contigo,
es preferible imaginar
el gozo de su fresco nido
que enfrentar la elocuencia fría
de un beso extraviado
en tu boca,
que cancelada para mi
sin piedad está.
Gustavo Salazar A
Acariciar tus muslos,
crepitar de mis manos,
llamas ávidas de calma
cual beso ansioso
que busca abrigo
en tus labios risueños;
dentelladas felinas,
tu cuerpo cruje
al roce de mis yemas,
aferrarme a tus piernas,
como a la vida el náufrago,
bálsamo para mis penas,
aliento de mi hambre,
tu tersa piel morena,
alacena de mis desvelos
Te abrasan mis ojos,
de a poquitos te engullen
en juegos propicios
una tarde de lluvia
de versos y besos,
entre sueños y risas
mi delicia eres;
pero cual latigazo
tu mirada de mármol
me apaga,
tu indiferencia demuele
impúdica mis ansias,
de mi alma a la tuya,
puente de espinos.
Despierto
sin estar dormido,
no duermo para despertar
sin estar contigo,
es preferible imaginar
el gozo de su fresco nido
que enfrentar la elocuencia fría
de un beso extraviado
en tu boca,
que cancelada para mi
sin piedad está.
miércoles, 28 de julio de 2010
Compañera inseparable
Gustavo Salazar A
Al instante se me trepó
la compañera inseparable,
la inherente, la muerte,
desde que navegué
en el vientre.
Como si mi piel,
es respiración,
es sudor, amor, lodo,
todo más allá
de carne y huesos,
mi grillete, venerado temor,
cazadora y presa,
uno en el otro
aunque iluso yo
de su presencia lejana,
acechas silente tu carnada,
siempre más cercana,
sin olerte.
Cuando te marches, muerte,
no sé si de mala gana
pero contigo iré;
de buen talante sea,
como reencuentro
con un viejo amigo,
con un abrazo de polvo
esparcirnos en otras lides
en nuevos lodos.
Al instante se me trepó
la compañera inseparable,
la inherente, la muerte,
desde que navegué
en el vientre.
Como si mi piel,
es respiración,
es sudor, amor, lodo,
todo más allá
de carne y huesos,
mi grillete, venerado temor,
cazadora y presa,
uno en el otro
aunque iluso yo
de su presencia lejana,
acechas silente tu carnada,
siempre más cercana,
sin olerte.
Cuando te marches, muerte,
no sé si de mala gana
pero contigo iré;
de buen talante sea,
como reencuentro
con un viejo amigo,
con un abrazo de polvo
esparcirnos en otras lides
en nuevos lodos.
miércoles, 21 de julio de 2010
Marasmo
Gustavo Salazar A
Me arrastra el marasmo,
me regresa,
me sube y baja,
me zarandea cual harapo.
El sudor se escurre
por la nuca, por la frente,
es un frío torrente.
Dragón que escupe
balas de alimento,
bocanadas de tormento
como lava,
extenuado quedo.
Me apropio del wc,
cuarto de guerra
dos horas para contienda,
en tumbos al sillón llego,
a la cama, difícil de pie;
frutas y tés
para la deshidratada,
el vértigo me tiene de la…
Es una infección
del oído interno medio,
diagnostica hace miles
de siglos el facultativo;
lapa rejega que me postra
entre la cama y el baño,
horas eternas son años.
Me arrastra el marasmo,
me regresa,
me sube y baja,
me zarandea cual harapo.
El sudor se escurre
por la nuca, por la frente,
es un frío torrente.
Dragón que escupe
balas de alimento,
bocanadas de tormento
como lava,
extenuado quedo.
Me apropio del wc,
cuarto de guerra
dos horas para contienda,
en tumbos al sillón llego,
a la cama, difícil de pie;
frutas y tés
para la deshidratada,
el vértigo me tiene de la…
Es una infección
del oído interno medio,
diagnostica hace miles
de siglos el facultativo;
lapa rejega que me postra
entre la cama y el baño,
horas eternas son años.
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