Gustavo Salazar A
Todos los días nos arrastra
cual castigo en peste
nuestro río
en tumbos como respiro;
el dolor fallece
en huesos
en la orilla molidos;
el llanto es fuerte,
en silencio no fastidia
la siesta de la muerte.
La farra de la locura,
de la luna y del día luto
que desconoce el freno;
el premio es con creces,
de magnate el status
si desborda lo prohibido;
si lo grotesco asoma,
nadie cuestiona, ni chiflado:
es perfecta su hechura,
de lejos pinta como oro,
mas con limón y carbonato
es cobre recién bañado.
jueves, 2 de agosto de 2012
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