Gustavo Salazar A.
El muy señor gruñón
don Rubén Padilla Fierro,
el primer garañón
inquilino en Salud Guerrero,
tiene un tic fatal
y requiere para su cura
píldoras de amor total.
Pero su otoñal fachada
de las muchachas le aleja,
no obstante gana fama
de primaveral galán,
y con sus dotes de histrión
en sus cintas triunfa y brinca
al estrellato como novel
porno de ornato,
y hasta eso ¡un rato!
Incursionar de ese modo
en el gran mundo del teatro
oficialmente cruel le es;
eso explique tal vez
su forma de ser procaz
con aquellos que cree
tener untados a sus pies.
Caro le saldrá el dislate
al jefe de Salud very gud:
le pueden quitar la silla
y con ello quedar sin fierro
para marcar las vaquillas.
miércoles, 17 de febrero de 2010
Un resplandor
Gustavo Salazar A
Soberana indiferente,
orgullosa, esbelta,
tu pantalón blanco
te lleva elegante,
oculta, de miradas
indiscretas tu rotunda
belleza y mi delirio;
y la banca, dichosa,
tu fina piel ella sí goza,
la gloria de tu cuerpo.
Cómo anhelé ser
del jeans la textura,
extasiarme de caricias
muy muy lentas
en tu suave seda,
o siquiera en la madera
beso a beso absorberte
toda entera,
en la magia de tu frescura,
delicias de cenizas.
O ser la banqueta
donde juguetones,
en sandalias tus pies
las ansias impones,
mi invierno deshielas,
fatal a mi extenuado
corazón,
que por un instante paladea
ese sublime resplandor.
Soberana indiferente,
orgullosa, esbelta,
tu pantalón blanco
te lleva elegante,
oculta, de miradas
indiscretas tu rotunda
belleza y mi delirio;
y la banca, dichosa,
tu fina piel ella sí goza,
la gloria de tu cuerpo.
Cómo anhelé ser
del jeans la textura,
extasiarme de caricias
muy muy lentas
en tu suave seda,
o siquiera en la madera
beso a beso absorberte
toda entera,
en la magia de tu frescura,
delicias de cenizas.
O ser la banqueta
donde juguetones,
en sandalias tus pies
las ansias impones,
mi invierno deshielas,
fatal a mi extenuado
corazón,
que por un instante paladea
ese sublime resplandor.
domingo, 14 de febrero de 2010
La tina
Gustavo Salazar A
Es frecuente
su bravura,
hablar sin torniquete
refuerza su catadura
de orate
en cualquier mesa
repleta de mezcal
tacos y aguacates,
con el argumento
de esponja general:
la abstinencia
es un error fatal,
sin conciencia
si se apunta
un personaje a modo,
de la pachanga
pague todo,
y como ribete
más gasolina,
de propina en miles
sin importar escapen
lodo y misiles
de esa garrafal
y fláccida tina.
Es frecuente
su bravura,
hablar sin torniquete
refuerza su catadura
de orate
en cualquier mesa
repleta de mezcal
tacos y aguacates,
con el argumento
de esponja general:
la abstinencia
es un error fatal,
sin conciencia
si se apunta
un personaje a modo,
de la pachanga
pague todo,
y como ribete
más gasolina,
de propina en miles
sin importar escapen
lodo y misiles
de esa garrafal
y fláccida tina.
miércoles, 10 de febrero de 2010
Mi casa
Gustavo Salazar A
Mi casa está llena
de agua y viento y miedo,
cristal que desmorona
por sombras que invaden
y arrasan como fuego,
en silencio el estruendo.
Furioso caudal que evoca
en cruel ataque de gotas
nuestra carne de barro,
la fragilidad de la vida,
en un instante la muerte
como la noche al día,
con otro ropaje y cantos
en inexorable ida.
De un sismo de mucho ritmo
nos alertan, es de la madre
Tierra el enfado
en la lucha de placas,
de Cocos de océanos;
Haití será un vals del rock
cuando menos de ocho grados
y no deseamos sus regaños.
A Dios le pido proteja mi casa,
la casa nuestra de todos;
es mi pueblo con su vasta miseria
y la riqueza grosera, con gatos
mimados y limosnas de centavos;
si a ricos y pobres
iguala la muerte
de gusanos los cuerpos
son delicia de banquete.
Y si llega ese día de jaleo
afloren no la miseria humana,
sino la gente llana,
corazones de rosas
y manos solidarias
más que en las buenas,
siempre en las malas.
Mi casa está llena
de agua y viento y miedo,
cristal que desmorona
por sombras que invaden
y arrasan como fuego,
en silencio el estruendo.
Furioso caudal que evoca
en cruel ataque de gotas
nuestra carne de barro,
la fragilidad de la vida,
en un instante la muerte
como la noche al día,
con otro ropaje y cantos
en inexorable ida.
De un sismo de mucho ritmo
nos alertan, es de la madre
Tierra el enfado
en la lucha de placas,
de Cocos de océanos;
Haití será un vals del rock
cuando menos de ocho grados
y no deseamos sus regaños.
A Dios le pido proteja mi casa,
la casa nuestra de todos;
es mi pueblo con su vasta miseria
y la riqueza grosera, con gatos
mimados y limosnas de centavos;
si a ricos y pobres
iguala la muerte
de gusanos los cuerpos
son delicia de banquete.
Y si llega ese día de jaleo
afloren no la miseria humana,
sino la gente llana,
corazones de rosas
y manos solidarias
más que en las buenas,
siempre en las malas.
domingo, 7 de febrero de 2010
Cruzada anticruda
Gustavo Salazar A
El cargo que ostenta
el fraterno de pobres
es de un jefazo intenta;
la carga que porta cual general
jamás es su despampanante;
ser el responsable del tonel
en cualquier refriega, al instante.
Es terco y divertido
y en su faena le es usual
pecar de entrometido
si la madrugada duerme.
Bien empapado en alcohol
se siente iluminado y ducho
y con su celular como confesor
interroga y reprime a muchos.
Causas por las que pelea
contra Dimas y Gestas
pero Baco siempre lo apalea.
Luego en la resaca suma y suma
y por la sangría de las restas
botes llena de vil espuma
Y trina contra las cuentas,
ayer frescas y suculentas;
el estómago y la sesera
por gula de ron le vapulean
sin piedad al otro día,
pero en rebeldía ordena más fiesta:
en la misión de su vida hallar
la vacuna anticruda porfía.
El cargo que ostenta
el fraterno de pobres
es de un jefazo intenta;
la carga que porta cual general
jamás es su despampanante;
ser el responsable del tonel
en cualquier refriega, al instante.
Es terco y divertido
y en su faena le es usual
pecar de entrometido
si la madrugada duerme.
Bien empapado en alcohol
se siente iluminado y ducho
y con su celular como confesor
interroga y reprime a muchos.
Causas por las que pelea
contra Dimas y Gestas
pero Baco siempre lo apalea.
Luego en la resaca suma y suma
y por la sangría de las restas
botes llena de vil espuma
Y trina contra las cuentas,
ayer frescas y suculentas;
el estómago y la sesera
por gula de ron le vapulean
sin piedad al otro día,
pero en rebeldía ordena más fiesta:
en la misión de su vida hallar
la vacuna anticruda porfía.
viernes, 5 de febrero de 2010
Palmera altiva
Gustavo Salazar
ACuánto diera de mí
por trepar a esa espigada,
altiva palmera, de paladear,
paleta como niño,
larga, suavemente y nutrirme
de sus generosos frutos
en una tarde de sed
hasta morir y renacer
fundidos en rojo despertar.
Cuanto diera si mi desvencijada
escalera me sube para mecerme
en ese viento,
abrasarme en sus ramas de fuego,
libar el jugo de sus dulces cocos.
Es la pena que la palmera
aunque plantarla quiera
en mi terreno, es ajena.
Doble pena si se considera,
a lo exhausto de mis fuerzas
el rechazo a mis ruegos,
de subir con la ayuda de sus ramas,
de embrujos manos, un peldaño,
sea para soñar lo negro de sus ojos,
negados para verme gozar
en su intensa mirada.
ACuánto diera de mí
por trepar a esa espigada,
altiva palmera, de paladear,
paleta como niño,
larga, suavemente y nutrirme
de sus generosos frutos
en una tarde de sed
hasta morir y renacer
fundidos en rojo despertar.
Cuanto diera si mi desvencijada
escalera me sube para mecerme
en ese viento,
abrasarme en sus ramas de fuego,
libar el jugo de sus dulces cocos.
Es la pena que la palmera
aunque plantarla quiera
en mi terreno, es ajena.
Doble pena si se considera,
a lo exhausto de mis fuerzas
el rechazo a mis ruegos,
de subir con la ayuda de sus ramas,
de embrujos manos, un peldaño,
sea para soñar lo negro de sus ojos,
negados para verme gozar
en su intensa mirada.
jueves, 4 de febrero de 2010
Pan de paz
Gustavo Salazar A
A Jorge Ochoa M. (qepd)
Con el pulso muy firme
y la mirada serena
la muerte se ensaña
con una voz que lastima;
sueños y dichas ametrallan
el rencor de las balas,
su inquina gloria,
el alma envenena,
y ya maldita, la quema.
La ley promete
topar en lo que fuere,
ejemplar castigo
con ese falsete
que al alegre fugitivo
persigue, martiriza
y mata de risa.
Y entre risa y sonrisa
con inapelable
arrogancia pasea
esa que se impone
como presea
sin caducidad,
festival de halagos,
miel de miles
a la impunidad.
Poco queda
en este laberinto
de tufo funerario
al deslumbrado
resguardador,
la escarlata pesadilla
clama por el milagro
magno:
el vivir como hermanos
con pan de paz
y licor de amor.
A Jorge Ochoa M. (qepd)
Con el pulso muy firme
y la mirada serena
la muerte se ensaña
con una voz que lastima;
sueños y dichas ametrallan
el rencor de las balas,
su inquina gloria,
el alma envenena,
y ya maldita, la quema.
La ley promete
topar en lo que fuere,
ejemplar castigo
con ese falsete
que al alegre fugitivo
persigue, martiriza
y mata de risa.
Y entre risa y sonrisa
con inapelable
arrogancia pasea
esa que se impone
como presea
sin caducidad,
festival de halagos,
miel de miles
a la impunidad.
Poco queda
en este laberinto
de tufo funerario
al deslumbrado
resguardador,
la escarlata pesadilla
clama por el milagro
magno:
el vivir como hermanos
con pan de paz
y licor de amor.
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