viernes, 29 de enero de 2010

Carstens

ANTISOCIALES

Que don Agustín Carstens no teme al alza
de precios de los alimentos. Claro, son los
pobladores quienes viven en el terror por
los errores de ese super engullidor

Golden boy

Gustavo Salazar A

Se creyó estar más arriba de Dios
por pasear encima de las nubes
sin necesidad de un poderoso Boeing,
sólo con su jactancia de golden boy.

Como joven de bigote, patilla y metralla
quiso la ciudad como de su casa el jardín
y la ley tomó en sus manos en respaldo
de sus muchos desmanes, y su imperio creó.

Pero cuando subir más se ufanó, cual Torre de
Babel llegar con sus rascacielos a disputarle
por todos medios al Señor el cielo, resbaló

Deprimido hasta los tobillos, en voz baja
le recomendaban sus pocos amigos la cura:
incursionar en la grilla, para hacerse de marmaja.

La Magnolia

Gustavo Salazar A

Era una vara, alta y de escaso talle,
cabellos cortos y ralos, castaños,
ojos miel embadurnados de rimel,
dientes heridos por el cigarro
y la boca anegada en vitamina be.

Era morena clara, presumía,
y una fiera en brama
a cualquiera hora del día,
era la chavala el alma de la fiesta,
era la fiesta ese y el siguiente día.

Un día agarra su yerba y su bolsa
y se arriesga en un torton de raid.
Iba Guadalajara en busca de amigos,
a los tres días morada de la cara
y por chafiretes rete violada bramaba.

Se tira al sol de la costera en busca
de cura y de su Acapulco golden,
mata de la mera buena, decía.
A La Huerta muy profesional llega
y rebota en La Laja, de chalanes
y broza la reina.

Por año la flota supo nada de Magnolia,
de pila su nombre, hermoso como ella.
Que un padrote le sacó las tripas,
que estaba por mulita en el bote,
que de mojada con los gabachos residía.
Puras habladurías.

Hace pocos meses la encontré en La Comer.
¿Tú eres?, me preguntó.
¡Mangolia! Qué gusto. Radiante la encontré.
Colecciona gatos, todavía se revienta
con los Beatles y los Doors un buen rato
y se recrea con poesía para meditar el huato.

Te dejo, manito. Vengo con mi machín.
Y se aleja con su risa de bocina,
con su mirada limpia y su belleza
de gente buena.

¡Arriba el amor libre y la anarquía!
grita a manera de despedida
ese amor de todos todos los días.

miércoles, 27 de enero de 2010

Diputados obesos

ANTISOCIALES

Los diputados quieren bajar de peso,
y conste que no fue por Florentino,
paradigma en el Congreso del obeso.
Con un punto de acuerdo lograrán eso
si engullen menos queso y vino.

Plan de desarrollo

ANTISOCIALES

Plan de desarrollo para la entidad
en algunos jefes priistas
se plasma en corrupción e impunidad.
Nada más de soñar su regreso
a Casa Guerrero,
ya se sangran las manos de tanto
contarlas repletas talegas de dinero.

martes, 26 de enero de 2010

Deslealtad

Antisociales

La deslealtad cabalga en precampaña priista.
Un par de asesores de la causa Acapulco
llevan agua a su molino. Ambos
se promueven como “tercero en discordia”.

Doña Malosa

Gustavo Salazar A.

Doña Malosa era madurita,
muy trabajadora pero no ricachona
que se armó de un amor sincero
de dinero ceros, y luego
de un benefactor de alto pedorraje
que la impulsa a la sociedad perrona.

Ya trepada en esos estrados
doña Malosa escala con rapidez;
en la escuela de La Rapiña apaña
el doctorado “Estorba la honradez”,
y a patadas al marido echa al traspatio
con el estigma de mojigato.

La metamorfosis es bien notoria
en joyas, bienes y viajes;
desecha cuaternario vestuario
y cambia los socorridos tacos
por ricos platos según sabor a gloria.

Pero la doña tiene sus penas
y no son las de rendir cuentas a Dios
o a ley terrena, que le son indiferentes
porque adula a los gerentes.
Las restiradas de cara tampoco son nada;
las suyas son penas mayores.
De La Inevitable se trata, de esa que no
perdona y nos convierte en festín
de gusanos glotones, sus temores.