lunes, 28 de enero de 2013

En ti creo, Padre

Gustavo Salazar A

En ti creo, Padre,de casa y de vida dador,tu grandeza es mi regocijo;llena de espinas y de salivala cruz carga Jesús, tu hijo,nos libera del extravío;mas yo su rostro herí,entre risas y burlasdel madero lo colgué,y muere Él por mí,de amor el sacrificio;y renace como gloria,sobre la muerte, la vida,tuya, Padre, es la victoria.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Hipocresía

Gustavo Salazar A.



Ni pobreza ni violencia
quiero en mi casa,
por eso mis manos
al cielo ruegan clemencia,
sin embargo la sana
convivencia trastoco,
así alegue que la transa
es recompensa
a mi trabajo,
y a los débiles,
si se ponen al brinco,
un apretón en los de abajo.

domingo, 16 de diciembre de 2012

El reclamo

Gustavo Salazar A



En silencio el grito:
¡Traidor!
Con la mirada recrimina
desde un rincón,
con el sol a cuestas
mimos y comida desdeña.
Nada quiere que no sea
vagar por las calles,
dormitar en las aceras,
husmear por aquí, por allá,
un taco, tal vez,
pero sobre todo,
sin ataduras, la libertad.


El golpe del sol y del viento
y la noche fría es preferible
a una casa y sopa,
si de un poste al cuello
la vida en una soga pasa,
como pasa el aire
envidiando a la mariposa,
que reparte caricias y besos
de rosa en rosa.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Ruego

Gustavo Salazar A

Al Dios eterno, mi Padre,
ruego que mi alma
no avive más fuego,
si vida y una casa,
fresca y alegre,
en mis pasos, desgracia;
amor, en el Creador,
en sus hijos derrama;
limpian sus aguas,
salva su palabra.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Profes igualitarios

Gustavo Salazar A



Ese tropel cetegista
la ciudad azota,
la ahorca inmisericorde,
y si a la prole
el tiempo muerde,
es la gula y el ego
de los de siempre,
de profes igualitarios,
enemigos de clases…
También de los horarios.



sábado, 1 de diciembre de 2012

La Ceteg persiste

Gustavo Salazar A



Con plantones,
toma de oficinas
y estrangulada la ciudad,
en su triunfo la CETEG
extasiada se difumina,
otro tropiezo sea
de palabras que fuertes
y libres anhelan ser;
anclado en el reclamo
el magisterio pasea
la bandera de lo vano.

-2-

Al subsecretario Escamilla
ni en lluvia ni en sol
de sombrilla,
al deshuesadero
por levantar la voz
¿majadero?
en el silencio que arrulla,
si la “revolución” es escudo
en marchas y holganzas,
de clases sin esperanzas.

-3-

Mientras la Reforma Laboral
sin mayores diques avanza,
y ya se escucha el estruendo
del derrumbe de jubilaciones
y pensiones, también
del IMSS y del ISSSTE,
pero después de muchas lunas
la CETEG persiste:
exige bono de fin del firmamento
con secuestro de nubes,
de lluvia y del viento.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Agua del mismo bule

Gustavo Salazar A



Cómo está eso de que Socorro
a Sagredo vapule,
si ambos son agua
del mismo bule.


Quién de ellos se salta las trancas,
si su obligación es andar atrás
del que manda.


A quién le molesta ya saltar la cuerda
o el de líder de oropel,
si anhela ser el señor
del cremoso pastel.


Lo cierto es que Sagredo
está en un brete,
y todo por ser vil huelepedos,
de opositores el sainete.

Quién podrá salvarlo;
ni pucheros ni ruegos,
pero sí algo que ablanda
más que el sebo,
la lisonja:
de Salma, Lucero
y de todos esos “cueros”
su galán es un Febo,
ese que a la Tierra da luz y calor,
ese es un dios, muy fregón,
como usted, mi santo patrón.





viernes, 23 de noviembre de 2012

Ser flama

Gustavo Salazar A


Como López de Santana,
de bienes y raíces nacionales
precedente,
con tambores y cornetas
sus pupilos forjan patria
al tornarla tienda
de gran barata.
Lleno de petulancia
sin césar el pregón,
el Cuerno de la Abundancia
en manos de la transa
es brasa
en un país de eterna llama.
Millones sin esperanza
arden por ser de gasolina flama.



viernes, 16 de noviembre de 2012

Y yo soy la bestia

Gustavo Salazar A



Me pateas,
sobre mis patas y lomo,
fiesta de piedras,
sangras mi hocico;
agua me niegas,
de comida, me maldices
porque, según tú,
ensucio tu acera,
desdoro tu alcurnia
de chocolate.
Falto de casa, de pan
y de esperanza,
como a niño de la calle,
si puedes, otra tunda
y a la perrera me mandas,
me matas.
Y yo soy la bestia.

martes, 13 de noviembre de 2012

Acapulco en desgracia


Gustavo Salazar A.



Con su tuíter como espada
el diputado Rubén tercero
ya no ventila sus afanes
en las redes encantadas,
pues se baja ya del ring,
en desagrado de fans
de cachiporra y ¡ching!


Silencia su arma letal
con un dedazo,
dedo que la chistera
lo sienta en el Congreso
y ahora ruega la gracia
de pilotear el ocaso,
ya sin canto, ni sol,
ni alegre viento,
en la desgracia
a causa de aquellos
que en Acapulco desembarcan
con aires de patriarca
y lo ahogan en playas
de cadáveres el torneo,
de callado duelo,
y también de pesos el pataleo.

viernes, 9 de noviembre de 2012

¡Salve!, César


Gustavo Salazar A


¡Ah! qué contralor,
sí que es cosa seria
porque si a un cerdo
tiene para la fiesta,
de eso en prensa
la lengua suelta;
la botana ya saborea
como miel mi boca,
presume ante la audiencia,
pero luego recula:
tal vez de los dientes
de éste no me libre, es mula.
Elige un viejo y ciego,
manco y muy enfermo,
flaco, para mayor saña.

Cuando se lucha
cuerpo a cuerpo
con denuedo
contra aquellos
que van por la marmaja
sin el calor de una estrella,
la loa estalla:
¡Salve! Julio César,
Conquistador
de saliva la selva.



domingo, 4 de noviembre de 2012

Honra y decepción

Gustavo Salazar A




Oh, Padre,
tú que observas a la vez
desde el Alto trono
sombras y luces,
viaje de espumas
que cálidas abren frescas
como caricias en tu rostro;
tormentas y calmo sol,
y mares cuyas olas
del Cielo guardan
secretos de mundos
conocidos y por descubrir,
en azul y blanco el manto
de platinos y diamantes
ilumina toda tu casa;
el hombre, no obstante,
de tu gran obra corona.


Y lo honras,
y te debe honra,
y es vigía.
También decepción
su fracaso en la custodia
de la Creación.



jueves, 25 de octubre de 2012

Chicos de Mochi

Gustavo Salazar A
 
Isaías y Oscar son unos chicos
que transpiran simpatía,
como amor de su vida
la política es su gozo,
ausentes de ella
fantasmas son,
Adán sin edén,
hembra sin varón.

Regresar a la alcaldía
pretendió uno;
el otro, al Congreso ir.
El reto era el voto.
No importa, a granel,
aunque no sea poco
la compra es mejor.

Qué pasó, pregunta la Calaca,
y misericordia pide
para sus niños
en las urnas despanzurrados:
un beso, una caricia o un guiño,
algo a esos que del erario
con fervor hacen patria y pesos.
Algo, de sus santos la gracia,
de los pueblos males,
por los siglos de los siglos
mares de desgracia.

miércoles, 24 de octubre de 2012

La profa Esther

Gustavo Salazar A

Está perdiendo la sonrisa felina
la profesora Esther
con tantas caricias del bisturí;
Mona Lisa es.
Mejor que eso:
Venus del Nilo
nacida en el pastoreo años ha;
miles de profes
cada día engulle
esa piel en vinil devenir.

Sobreviviente del diluvio,
de pestes, de guerras
y exploraciones espaciales,
sin embargo algo la conmueve.
De sus constantes visitas al WC
su calavera le advierte:
Techi, algo huele mal.
Es tu vida que urgente
el drenaje busca
como tumba inmemorial.

Morena

Gustavo Salazar A.

AMLO va por la que quiere más,
esa que en vez
de esmeraldas los besos,
brazos de fuego da al PRD.
Cenizas en la urna,
regreso a sus polvos,
a su antaño de plantones,
bloqueos y lamentos.
Por casquivano y glotón,
Morena al sol calcina
en sus propios rayos,
en infierno la quemazón.


Doña Silvia

Gustavo Salazar A

Doña Silvia sí que es
una secretaria en la SEG
de buenos modos,
y eficiente.
Siempre atareada,
siempre diligente.

Con sonrisas y habla
desborda en el trato,
no demora su gracia,
pero en su conducción
sus propios pasos
la estrellan cada rato
en su falacia.

La Calaca carga con ella
y con la mochila de promesas
y de idas y vueltas
a las Normales repleta,
le riñe: un caos es la letra
con turba en plantones,
y tú al viento amenazas
con arengas en el desierto,
sinfonía en la luna
desde lujosa camioneta.

sábado, 6 de octubre de 2012

Reforma laboral

Gustavo Salazar A.


Si se reflexiona sobre esa ley,
se concluye que es excelente,
pues se trata de un obrero
que a su cuerpo ya no mate
la obesa causa:
el sueldazo que le alcanza
para un rico tamal
debe sufrir mate.
La muerte anda muy bien
en los puros huesos inmortal.

jueves, 2 de agosto de 2012

Farra de la locura

Gustavo Salazar A


Todos los días nos arrastra
cual castigo en peste
nuestro río
en tumbos como respiro;
el dolor fallece
en huesos
en la orilla molidos;
el llanto es fuerte,
en silencio no fastidia
la siesta de la muerte.


La farra de la locura,
de la luna y del día luto
que desconoce el freno;
el premio es con creces,
de magnate el status
si desborda lo prohibido;
si lo grotesco asoma,
nadie cuestiona, ni chiflado:
es perfecta su hechura,
de lejos pinta como oro,
mas con limón y carbonato
es cobre recién bañado.

jueves, 26 de julio de 2012

Cruces de seda

Gustavo Salazar A

Si ellos roban,
por qué nosotros no,
dice la jefa a subalterna,
socia en pellizco al erario,
al tiempo que juguetea
con mano diestra el Rosario.
No me aparto de él –explica-,
así Dios mis largas manos no vea,
de lo contrario,
mil pesos la penitencia,
tres Horas Santas,
cinco tandas de golpes
en mi hambriento pecho
y al sacerdote unos güisquis
para que se le baje…sí, el coraje.



De esas travesuras al presupuesto,
a sus amigas de copas y cartas
revela que de vez en cuando
los milagros le alegran la vida
sin necesidad de rezos y santos.
Le pegué un mordisquito al erario,
como cada rato mi jefa
y la jefa de mi jefa y así hasta arriba,
para una obra pía:
una alberquita en mi choza,
pero cuando me tiré un clavado
el día de la presumida,
casi muero, quedé mermelada:
¡era letrina!
y en lugar de la manta
que alababa el diseño,
una espada de fuego había:
tú rico postre, cariño,
y ya no insultes al Cielo
adornada con cruces de seda
y cara de estreñida en desvelo.

miércoles, 25 de julio de 2012

Triste Alegría

Gustavo Salazar A

La casa está triste,
su alma desierta
y con hambre;
así haya voces, así haya risas,
en cualquier rincón
de sí misma el fastidio.
Su monotonía se escurre
como de una cara
sin gestos, sin gustos,
igual que de los años los días
en un corazón vacío,

de lágrimas sin rictus.
La abruma, la entume el frío.

En lo sombrío del jardín
adormilada ve qué pasa,
si ya acaba el festín
de obesos y de esos sordos
en su interminable lucha
contra el sueño eterno.
Por lo pronto,
añicos el espejo,
siempre claridoso,
libre en su reflejo.
Porque de esos cadáveres
de millones en las venas,
la alegría es triste,
infinitamente huraña,
sin sombra, pálida siquiera,
pero tampoco sin mañana.