jueves, 10 de junio de 2010

La madrina

Gustavo Salazar A

Con sus ochenta y siete años
las arrugas bien encima,
la buena madrina Antonieta
aún conserva filosa
y presta la viperina,
para alegrar de la vida
lo aburrido de la fiesta.

Ella nunca se entromete
en asuntos que no le conciernen,
de honras y penas se limita
a dar fe, es diferente;
resguardar en la memoria
lo dulce y lo amargo, gloria,
huellas de lo humano, gusta.

La boca le quema,
la lengua entrena
y escupe espinos
para infringir muerte moral
a los ariscos vecinos
que despavoridos huyen
del clamor sin cesar
de su cartera voraz..

Tan salvajes mordiscos,
elogios cadena de ponzoña
a sus amistades en ausencia,
la entrañable madrina
concluye solemne y sabia:
¡Cada quien su vida!

lunes, 7 de junio de 2010

El primo juan

Gustavo Salazar A

El primo Juan
sí que sufrió
después de tanto
flotar en la borrachera,
de ser encanto
en cadena la cura,
al cabo de años lo enfrió
soberana locura.

A famélico duende,
glotón de arañas-sapo
su cóctel de sopa
a todas horas hervía;
o se reventaba con la Flaca,
su compañera fiel
en extasiado delirar
sin pausa, incesante;
o con el ángel infiel
sube y baja en su desnudez
la espaciosa cama,
besa y reza con calidez
como otrora a dama.

En tal agonía el primo
su inasible esqueleto
en mitades reparte,
entre el hospital
y su otra cárcel:
Las angustias de Marte,
su bar.

En un regalo de luz
su derrota ante el párroco
confiesa, y jura
nunca más ofender
ni siquiera con mezcal
al mero jefe del cura,
al gran vecino celestial.

Días después
con una constancia
en la mano, orondo
en piqueras y antros
su título presume:
bebedor de copas
de humo.

Y tartamudo, y tembleque,
con un halo del más allá
a la lectura procede:
a Satán derroté con fe.

Por la sed muy acosado
al cura solícito acude
por un permiso provisional,
y el santo padre lo exime
de caer en pecado mortal
por cien pesos el día no más.

Mi primo Juan se fue
con graves pesares
al otro mundo,
pero el que más le caló
fue el de miles de pesos
del permiso que con tres
metros de tierra cubrió.

domingo, 6 de junio de 2010

Noche de pesadilla

Gustavo Salazar A

Rompe el cuchicheo
de la madrugada
el ladrar de la jauría,
no anuncia amores
de regaño o el desaire,
son quejidos de temores,
de sombras que parten
al olvido del bullicio.

La noche avanza
entre bostezos de lluvia
y rayos que estallan
en ojos de modorra,
que recurren al rezo
o la fusca presta
por intrusos aguafiestas.

Los truenos cesan,
se escapa el agua
y se sueltan los temores
con el ulular de patrullas
que despierta angustias
del ahora qué pasa.

Arde el viento,
su vestido lastima
provocando penas
y lamentos hasta
en los perros
con sus presagios
siempre funestos.

Y los perros chillan,
y chilla el viento,
y yo de miedo muero.

miércoles, 2 de junio de 2010

Buen día, amor

Gustavo Salazar A

Al amanecer nos miramos
como cada mañana desde hace rato,
sin reflejar nada más allá
de: amor, buen día.
Tu barres el patio,
yo lavo platos,
tarareas a Moderato,
abro los ojos y sello sonriente
orejas y boca,
tu exprimes naranjas,
yo pesadillas en vigilia.

Sentados ambos a la mesa,
tu escondes los ojos en la fruta,
yo busco moscas en las nubes,
hablamos un eterno silencio,
parlanchín con ademanes y gestos,
cuchillos y tenedores
como en tarde de toros el denuesto.

Luego yo me cepillo los dientes,
tu me propones el alma;
salgo como Urvan desbocado
con destino incierto, cierto
de abandonar ese desierto malvado
sin azotar tu sombra en la vieja
y pesada puerta, me enfado;
tu me avientas besos a la frente,
imagino dardos con veneno,
gritas con meliflua voz
y luego te diriges a Dios
para agradecerle el nuevo día,
yo a San Juditas le ruego el imposible:
amarla más y más, hoy y siempre.

domingo, 30 de mayo de 2010

Siempre paria

Gustavo Salazar A.

Precavido es el caminar,
los brazos como espejos
que la vista cansina guían
en ríos que inundan enfados,
los odios chillan sus bríos,
carcomen con su rechinar
de la ciudad la armonía.

El estrépito crece altanero,
la capital devoró su maíz
y escupió moles de acero
en honra a tiempos nuevos;
planchas de fuego se esparcen
como cáncer hasta secar
su verdor campante
y hacer del sombrero
servidor de la toga
y de los pesos sonantes.

Coraje y un tronar
de dedos la dieta,
crujir de mesa reseca,
ni agua para remojar la pena;
lágrimas resbalan hasta
el alma, refluyen en hiel
que se traga y quema las entrañas
al reconocerse paria
de todos los tiempos
al servicio de amos y socios
de bisnes y ocios.

martes, 25 de mayo de 2010

Tu nueva morada

Gustavo Salazar A

De cara al infinito,
con un lienzo oscuro
bordado de estrellas
y lluvia de rayos
de luna cubierta,
de rosas y jazmines
y pinos que bambolean
con grillos en concierto
y suaves vientos, yaces
admirablemente quieta.

A ocios y reposo ajena,
sin refunfuñar nunca
del calendario el acoso
era un torrente tu jornada;
descansas sin descanso
por las turbulencias
del temor a la nada
que tus huellas encaren;
es placidez sin gozo.
esta morada para ti.

La faena y el ahogo
jamás te coronan
con la tristeza
como tu sombra,
la risa y el optimismo
era tu caminar, entre
rosas o entre filos,
tranquila.

Pero despójate
de la pesada
carga y descansa
en esa tu nueva casa,
blanca y ligera hazla
con la confianza
de quien ilumine
el camino no será
otro más que Él.

lunes, 24 de mayo de 2010

Guerreros de ornato

Gustavo Salazar A

Un severo coscorrón
los faltistas diputados
reciben de Sebastián
por brillar en otro lado.

Ya el coco viene,
en recorte a la dieta obesa
o el impaciente suplente,
y eso no es poca cosa,
advierte airado el comandante
I am zorry De la Rosa.

La incógnita es si tales
de la indolencia ases
en su “alta investidura”
de titanes de la nación
acatarán su ley interior,
o como otro punto de acuerdo,
por atentar contra el fuerazo
de varón o de cuerazo,
dormitará en el basurero:
¡Sigan más años de gozar
con la pobreza de Guerrero!